En el minuto 78, Prestianni, el centrocampista del Benfica, intentó un regate a Camavinga, que no le salió. Poco antes había hecho otra jugada y se se encontraba marcando un partido inusual. Pero perdió esa pelota y, para su mala suerte, se encontraba cerca de la banda de los entrenadores: se llevó una bronca épica de Mourinho, que no entendía por qué había escogido la peor opción y no se encontraba presto a buscar ninguna excusa.









